Capítulo 1, Parte 3 ~El Bosque~

Y allí estaba. De pie mirando una libreta azul con una letra perfectamente legible. Con sus manos hizo un ademán con el dedo pulgar para ver cuantas hojas escritas había. Para su sorpresa la libreta contaba con una sola hoja. ¡Y solo una carilla estaba rellena de letras! Por detrás la hoja estaba en blanco. Su cara pasó de duda a embobado, y de embobado a sentir decepción. Decidió ponerse manos a la obra y leer de una vez esa historia.

Escrito por: Anónimo.                                         Fecha: Atemporal
Si estás leyendo esto, huye. Huye lo más lejos posible de este bosque. « Consejo solo válido para seres humanos »
(Escribí esta historia antes de que ocurriera)
No diré quién soy (solo os daré un pequeño detalle: no soy un ser humano), simplemente recordadme como un anónimo, o alguien que le apetecía narrar un suceso tan real como la vida. Se muchas cosas sobre este bosque. Me centraré en escribir la más leve historia que he presenciado hace unos meses, puesto que tengo una memoria infalible os concederé el placer de dar todos los detalles necesarios, no precisamente exactos, puesto que seré breve. Insisto en la palabra detalle, porque todo cuenta. Si estás preparado, aquí comienza todo.

—No me parece buena idea…­
—Venga ya  Tom, antes estabas animado, además tenemos que celebrarlo. —Lassy miraba a Tom mientras este observaba el suelo como si estuviera hipnotizado.
—Te lo digo en serio, el bosque no es un juego de niños —Esta vez ya no miraba hacia el suelo. Alzó su imponente mirada a los ojos verdes de Lassy. Entonces Lassy se levantó del banco y se despidió de Tom con un tono borde. 
Cerca del banco en el cual Tom se encontraba sentado y pensativo, Lassy no paraba de dar diez pasos y vuelta. Así durante veinte eternos minutos. Esperaban por Joel. Fue entonces que un coche aparcó y de él salió Joel. Acercándose a ellos, con una sonrisa de oreja a oreja, Joel les saludó.
— ¿Preparados para la gran aventura?—Alzó la voz con un tono muy alegre. Pero poco le duró esa sonrisa al ver la cara de enfadada de Lassy y de desánimo de Tom.
—Pasa que nuestro amiguito no quiere ir al bosque porque tiene ‘’miedo’’. —Dijo Lassy alzando las manos e imitando una voz burlona.
—Vamos a ver Tom, que acampamos una noche y ya está. No pasará nada, créeme. Ya estuve ahí y me lo conozco bastante bien. —Lassy notó que Joel estaba mintiendo. Pero mentía por una ‘’buena causa’’.
—Iré, pero solo si nos vamos por la mañana. No pienso estar mucho tiempo allí. Una noche y ya. —El desánimo de Tom no cambiaba por mucho que Joel intentara convencerle.
Joel hizo una seña con la cabeza a Lassy. Esto quería decir que era hora de ir a por la tienda de campaña y demás materiales. No pasaron diez minutos y ya habían llegado a casa de Lassy. Tom estaba con más humor, de vez en cuando se metía con Lassy. La lista para acampar en Nördick Forest era larga. Muy larga.
—Vamos a ver…. Hacen falta..mmm.. Velas, linternas, la tienda de campaña..—Al decir tienda de campaña Lassy puso los ojos en blanco, signo de que era obvio que era imprescindible.
—Comida, bebida..—Siguió Tom.
—Mantas, muchas mantas, que estamos en invierno chicos. —Afirmaba Joel.
Ya eran las nueve de la noche. Allí oscurecía bastante temprano, por lo tanto tuvieron que subir al frondoso monte tan rápido como fuera posible. Llegaron a una de las tantas entradas (ni siquiera era una ‘’entrada’’ como tal, solo era una de las desviaciones que tiene el bosque, y como esa, hay miles). Se encontraban plantados ante un cartel con tres nombres –Ruta 33- -Desviación 24- y –Río 13-.
— ¿Qué hacemos?—Preguntó Tom.
—Creo que deberíamos tomar la Ruta 33—Dijo Lassy.
—Pues..dicen que hacia la Desviación 24 hay una llanura para acampar—Joel hizo un gesto de indiferencia, realmente a él no le importaba donde acampar.
— ¿Cómo que dicen? ¿No era que ya habías estado aquí antes?­—Gritó enfadado Tom.
—Y he estado, pero en otra desviación.
— ¡Dejad de discutir! Tomamos la 24 y asunto zanjado.
A ritmo constante iban los tres, sin parar y en silencio. Parecían una tribu concentrada para cazar animales. Cada uno pensaba en sus cosas, sin preocuparse por el de al lado. El miedo acechaba, aunque era normal. Ninguno sabía dónde estaban. No tardaron mucho las ramas de los árboles a ceder, puesto que por la noche siempre caen muchas ramas, como los pelos de la cabeza de una persona durante el paso del tiempo. La sincronización de pasos que llevaban los pies de los tres, rompió en cuanto encontraron donde acampar.
—Bien, la tienda de campaña se hace sola. Solo hay que buscar los clavos y el martillo. —Las manos de Lassy estaban pálidas, y ésta no paraba de soplarlas haciendo fricción para no congelarse.
—Vale, entonces...allá vamos. —De su mochila Tom sacó los clavos y el martillo. De hecho, fue el quien preparó la tienda de campaña. Lassy y Joel se dedicaron a la iluminación encendiendo tres velas.
—Tengo una idea chicos. —Dijo Joel, sacando una bolsa de marihuana de sus bolsillos. Por lo que a las caras respectaba, todos estuvieron de acuerdo en fumar y pasar una buena noche allí. En un camino desconocido, entre unos longevos árboles y un suelo allanado. Fue tal la suerte que tuvieron, que a casi tres metros había troncos, en forma escalonada, que eran cómodos para sentarse.
Pasaron las horas contando historias del pasado, historias inventadas, jugando a las cartas..Hasta que Joel quiso tomar la palabra.
—Os contaré una historia, que se cuenta en mi familia generación tras generación sobre la Desviación 24. Tras este nombre hay muchas especulaciones. 24 es un número que si sumas dos más cuatro, es igual a seis. El seis es un número diabólico. Dicen que cada seis años, un ente aparece en la Desviación 24. Y que ese ente pide agua. Si no le das agua, te mata. Así de simple. Y adivinad…hoy es el año en el que ese ente se aparece, en cualquier momento…
—Joel…es la historia más cutre jamás contada que he escuchado a lo largo de toda mi vida. —Dijo Lassy a carcajadas, contagiándole la risa a Tom. Pero la cara de Joel no denotaba humor, a pesar de haber fumado toda la noche.
Joel decidió dejar la situación a un lado. Entonces, entraron a la tienda de campaña y durmieron hasta el día siguiente. O eso creían. Tom despertó, pero Joel y Lassy ya estaban hace bastante rato activos.
—Creo que mi reloj está mal, marca las diez de la mañana y aún es de noche. ¿El vuestro que hora marca?—Preguntó Tom.
—El mío marca las once. —Dijo Lassy.
—Pues el mío las doce. —Joel miró a los demás con cara preocupante. Después, todos se miraron como si fueran a hacer lo mismo. Y de hecho lo hicieron. Miraron sus móviles, pero estaban sin batería. Las velas se habían consumido, pero disponían de linternas recargables. A todos les empezó el corazón a ir más rápido. Salieron de la tienda de campaña.
— ¿No tendría que ser de día?
—Si Lassy sí. Déjame asimilar lo que está pasando. Porque aún no sé qué es lo que está pasando. —Dijo Tom.
—Seguro que por los efectos de lo que fumamos se nos pasó el tiempo más lento y en realidad son las cinco de la mañana. Suele pasar. —Dijo Joel.
— ¿Y cómo explicas lo de los móviles?—Preguntó Lassy.
—Fácil, se quedaron sin batería de tanto usarlos. Os recuerdo que utilizamos internet para buscar historias de terror.
— ¿Y los relojes con diferente hora?
—Seguro que los cambiamos ayer sin darnos cuenta. Yo no recuerdo nada. ¿Vosotros?
Negaron con la cabeza. Pero Tom rompió el silencio incómodo.
— ¿Y si dormimos de nuevo?
—Creo que será lo mejor. Seguramente fueron los porros que hicieron que perdiéramos la noción del tiempo. —Dijo Lassy convencida.
Y así fue. Conciliaron el sueño todos plácidamente hasta que penetrantes rayos de sol invadieron la tienda de campaña. Esta vez despertaron todos a la vez, contentos de que ya se hubiera hecho de día.
— ¿Veis?—Lo que yo decía. Ahora recogemos y nos vamos. —Dijo Joel.
—Supongo que será lo mejor. —Respondió estirándose y bostezando Lassy.
Tom estaba tan dormido que no hablaba. Simplemente se dedicaba a recoger las cosas. Diez minutos tardaron en estar listos para marchar del bosque. Siguieron por donde habían llegado. Pero tras mirar varios carteles no encontraron el de salida. A lo lejos, sentada en el suelo, una turista bien vestida, de mirada sincera y de personalidad fría leía lo que parecía ser un mapa, junto a otro libro, que contenía información sobre el bosque. Se acercaron a ella y Lassy preguntó:
—Perdone, ¿Sabe usted como salir de Nordick Forest?
La mujer se levantó, guardó el mapa y el libro y se presentó. Decía llamarse Helen, y parecía saber cómo se salía de allí. Los acompañó a los tres hasta un descampado, en donde había cultivos, hierbas… Entonces, Joel preguntó:
— ¿Está usted segura de que se sale por aquí?
—Sí, solo dejadme mirar de nuevo el mapa, que lo tengo en la mochila. —Le guiñó un ojo a Joel, y Tom se puso celoso.
—Oiga, si necesita ayuda ya sabe, sobre cualquier cosa…
—No gracias, tengo todo lo que necesito, por cierto, no se vosotros, pero yo me muero de sed. ¿Tenéis agua?
Negaron todos con la cabeza. Entonces, Helen no le dio importancia y procedió a meter las manos en su mochila para sacar el mapa y mirar por donde estaba la salida.
Pero Helen no sacó de su mochila un mapa.

Sacó una pistola y disparó. 

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