Introducción
El bosque ‘’Grindium’’ está situado en un misterioso páramo.
Es conocido por sus antiguas historias fantásticas, pero es real. Lo cual le da
un ambiente inseguro, enigmático y a la vez bastante curioso. Se dice que
turistas nunca más volvieron a sus casas, quizá decidieron vivir allí, otros
volvieron con problemas psicológicos y sin embargo, una pequeña mayoría volvió
perfectamente bien pero sin contar lo que en Grindium vieron. De esta última,
son un pequeño porcentaje, quizá el siete por ciento. Pero hoy nos centraremos
en como tres personas llegaron a narrar la verdad sobre el bosque.
I
Alex caminaba tranquilamente
mirando hacia el suelo, hasta que por el bordillo de los ojos vio un cartel. Era
fácil deducir que ese cartel llevaba ahí años, bastaba con mirar su madera
gastada o los pequeños trozos de punta que le salían de la base. Señalaba dos
caminos. « Ala este de Grindium » « Centro del páramo ». Decidió seguir hacia
el centro del páramo porque solo quedaba a tres kilómetros si seguías recto.
Pero a Alex le interesaba más ver por donde se subdividían los caminos. Daba la
impresión de que al bosque lo había hecho alguien con mente de arquitecto,
porque los caminos empezaban dividiéndose en dos, después en cuatro y después
en seis, hasta volver a empezar (Y todos los caminos tenían pequeñas
desviaciones, las cuales también se dividen respetando el mismo patrón). Así
todo el rato. Ese efecto conseguía hacer miles de caminos a lugares
desconocidos.
Cuando llevaba más o menos media
hora caminando, se sentó en unas húmedas rocas al lado de un río que seguía su
recorrido lentamente. De su mochila sacó una cantimplora y dos trapos del
tamaño más grande que la palma de su mano. Procedió a llenar la cantimplora y a
mojarse la cara. También aprovechó el momento para lavar sus zapatos, que
tenían un poco de tierra. Alex no estaba allí para lavarse y beber, sino que
para encontrar la casa ‘’Brind’’. Ésta se hallaba en un camino que había detrás
del río. Ese camino casi no se veía por la hierba y los setos, además de los
abrigables y grandes árboles que cubrían parte del bosque. Diez minutos andando
y ya estaría en la casa ‘’Brind’’, para encontrar lo que él más quería.
Mientras más caminaba más
pensaba. Había estudiado las historias sobre el bosque desde que encontró un
artículo en internet sobre avistamientos de personas que nunca salieron de
allí. Según el artículo, se avistó sobre media noche a una persona mayor, de
nombre George. Pero había poca información, y Alex, con la curiosidad de su profesión,
sabía que si hallaba al menos un objeto que explicara dicho hecho, ganaría la
página principal del periódico y le subirían el sueldo.
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