I
Me despertó el ruido cuando el silencio reinaba en la ciudad. Me estiré sin darle importancia y lo primero que pensé en este instante fue «¿Por qué siempre a la misma hora pasa esa máquina, artefacto o lo que sea?» Es bastante grande, y siempre hay tres personas. Una que conduce con cara de monotonía y dos fuera..están siempre agarrados a unas barras metálicas y se bajan siempre a recoger contenido de grandes cajas llenas de comida y objetos de los cuales desconozco su función, pero me se el nombre de bastante de ellos. Las personas lo llaman camión de la basura.
Sentí que algo se revolvía dentro de mi pequeño cuerpo. Tenía hambre. Esta vez la vida me había dado una oportunidad que pocas veces puedo tener. Un ratón salió de una pequeña y rectangular alcantarilla en la esquina de una carretera. El pequeño tenía intención de buscar algo de comer, pero yo tenía hambre, mucha hambre. Tuve que ser silencioso para no captar su atención. Él daba pequeños pasitos pero iba bastante rápido. Se dirigía hacia algo que había al lado de una tienda. Era algo que suele masticar la gente joven, ellos lo llaman chicle. «Nunca me digné a probarlo, ni lo haré» Entonces, lo olió. En ese momento yo ya estaba lo bastante cerca para atraparlo. Se dio cuenta de que yo quería cogerlo porque giró su cabeza. No le dio tiempo a escapar.
Hay personas que dependen de otras personas. Pero yo nunca dependi de nadie. De hecho nací en la calle y ahora me dedico a sobrevivir como puedo, cazando animales y bebiendo de charcos. He visto que no soy el único que se encuentra en esta situación. Hay bastantes seres vivos que están en una situación peor. Ahora mismo me encuentro sentado en un techo, mirando la luna. Esta vez no tengo hambre puesto que me comí antes una paloma. Miro hacia abajo y veo una familia con un niño pequeño jugando a la pelota. Siempre pasan a estas horas por aquí, pero me fijo siempre en el niño. Le divierte mucho jugar el solo con sus pies y un baloncito que no para de hacer zig zag. Acaban de entrar a un restaurante. Yo dormiré aquí, al lado de una chimenea que desprende calor, para conciliar el sueño. Mañana será otró día.
II
Me hallo en frente del restaurante en el cual ayer cenó la familia. Estoy dolido. Sangro por todo mi cuerpo y no puedo respirar bien. Solo recuerdo que al niño se le escapó la pelota hacia la calle...Y él fue a recogerla sin mirar hacia los lados... En ese momento se aproximaba un coche a toda velocidad con música alta justo donde estaba el pequeño Tomás. «O así lo llamaban sus padres, por lo que recuerdo» Como ya tengo mis años y he crecido con suerte con un cuerpo esbelto, lo suficientemente grande como para empujar el peso del niño, decidí bajarme del techo e ir a salvarlo de la muerte. Todo se volvió adrenalina e instinto cuando empecé a correr. Cada segundo que pasaba mi corazón se aceleraba y el coche se acercaba más sin fijarse en que había un inocente niño en la carretera. Tanto el coche como yo, estábamos a una distancia mínima del niño. Con la velocidad que llevaba yo, salté rápidamente y lo empujé. Por lo demás no recuerdo nada. Ni siquiera nadie se ha fijado en que sigo vivo, aquí tirado y dolido en medio de la calle, pasando la noche. Pero por lo menos salvé una vida, y eso, es mucho más gratificante para mí que comer o tener alguien que me cuide. Esperaré a que la muerte venga a buscar.. Quién sabe si alguien me recordará por lo que he hecho, solo soy alguien de la calle, un simple gato.
No hay comentarios:
Publicar un comentario